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  • Raquel Peniche Ordóñez

Cómo cuidar tu orquídea Phalaenopsis

La orquídea Phalaenopsis no puede faltar en ninguna florería, pues es el regalo perfecto para cualquier ocasión. Sin embargo, mucha gente le tiene miedo a este especie pues creen que es delicada y de muchos cuidados. La buena noticia es que si sigues los siguientes consejos, tendrás a tu Phalaenopsis en óptimas condiciones y floreando hasta dos veces por año.

Para poder seguir estos tips es necesario que primero conozcas un poco más acerca de tu orquídea. Su denominación se la otorgó el botánico C.L. Blume en 1752 al observar su gran parecido a una especie de polillas tropicales durante su vuelo. Así que el significado de su nombre tiene que ver con las mariposas: “Phalaena=mariposa” y “Opsis=parecido”.

Las Phalaenopsis son originarias de las Filipinas, de la zona tropical de Asia y de algunas zonas de África. Estas zonas se caracterizan por tener un clima cálido y húmedo. Es una planta epífita, es decir, que viven generalmente sobre troncos y ramas de árboles para tener mejores condiciones de recibir la luz solar.

Ahora que ya conoces más sobre esta orquídea vamos a sus cuidados. En casa es preferible colocarla cerca de una ventana de modo que reciba luz, pero no los rayos directos del sol pues pueden quemar sus hojas. Si la planta recibe poca luz, sus hojas serán más obscuras y los racimos de flores serán escasos. Si por el contrario, observas que las hojas tienen manchas amarillentas, entonces ésta está recibiendo un exceso de luz.

Un clima cálido y húmedo es ideal para el buen desarrollo de tu orquídea. La temperatura ideal durante el día es de 24-28°C y durante la noche de 18 y 22°C. Para lograr mantener una humedad ideal es aconsejable colocar la maceta sobre un recipiente con grava y poca agua. De esta manera la orquídea no entrará en contacto directo con el agua, pero la evaporación de la misma la mantendrá con la humedad ideal. Otra buena idea es colocarla en un baño luminoso.

Las hojas y raíces de las Phalaenopsis son capaces de retener el agua. Por tal razón es suficiente regarlas abundantemente una vez por semana en invierno y hasta dos veces por semana durante la primavera y el verano. La frecuencia dependerá de la temperatura y humedad del mismo ambiente en el que se encuentre. Es importante regar antes de que el sustrato esté completamente seco. También se recomienda regar siempre por la mañana pues así permitirás que las hojas sequen antes de llegar la noche y así evitar la manifestación de hongos. La planta debe encontrarse en una maceta que permita drenar completamente el agua, pues si las raíces quedan encharcadas éstas podrían llegar a pudrirse.

Una vez que tu orquídea termine de florear, se recomienda podar el tallo unos dos centímetros por encima de las yemas para estimular el crecimiento de nuevas varas. Para favorecer el crecimiento de nuevas florescencias es importante abonarla cada 15 días en primavera usando una fórmula 30:10:10 (N:P:K), que quiere decir 30 partes de nitrógeno, 10 de fósforo y 10 de potasio. Durante otoño e invierno puede utilizarse una fórmula 20:20:20. Los fertilizantes deben diluirse en agua y verterse una vez que el sustrato ya se regó.

Ahora ya puedes disfrutar de una orquídea sana durante todo el año.


Raquel P.

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